domingo 11 de septiembre de 2011
Mis Rebujas
Lleno de barro, con una sudada, y rodeado de miles de personas, me encontré hace un año saltando con el “Nada vale Nada” de S.A. o con el “Oso Panada” de Lendakaris. Pero qué lejos queda aquella primera vez que me asomé a la ventana del Rebujas Rock, y cómo ha cambiado todo: en 2010 fui acompañado, ya con mis 19 años, de mis amigos; justo 9 años antes (con 10 años), la compañía era diferente, mi abuela.
La primera vez que llegó a mis oídos las palabras “REBUJAS ROCK”, fue en el año 2000, el año del salto del Rebujas. Recuerdo perfectamente cómo estábamos sentados en la terraza de casa de mi abuela con un par de vecinos más, y nunca se me irá de la memoria el temor por el destrozo de mobiliario, el miedo a que no quedaran árboles en el polígono, o como una vecina insistía a su marido para que quitase el ganado de allí y le subiera a la cuadra.
Ese fue el año de Porretas, el año del salto en calidad y en afluencia de público, y por eso venía el miedo. Al día siguiente escuche aquello de “Rectificar es de sabios”, y es que ningún incidente, ni un robo, ni un destrozo. Al día siguiente, me encontré con un pueblo de jóvenes a mayores, encantado con el Rebujas, y con más ganas que nunca por seguir con la aventura.
¡¡¡POR FIN LLEGO EL DIA!!!, el día de asomarme al Rebujas. El año pasado mi insistencia fue en vano, debido al miedo, pero el 2001, yo tenía 10 años, y fui de la mano con mi abuela, ya que el miedo no existía en el pueblo. No recuerdo exactamente cuál fue el grupo que vimos, pero si recuerdo que aquel año, el cabeza de cartel era MAREA. Por aquel entonces eran unos grandes desconocidos para mi, paradojas del destino, pues ahora son unos de mis grupos favoritos.
Y cierro los ojos, y me imagino un nuevo Rebujas el del 2012, con los de Berriozar en San Mateo, de nuevo.
Después vendrían unos años desligados con el Rebujas, y no volvería a tomar contacto con él hasta 2005. Y es que tocaba cablear la peña, vamos, tocaba una entrevista con Rubén. Recuerdo la ilusión en sus ojos por aquella edición, en la que Sugarless se despedía para siempre en la ya capital del rock a mediados de Septiembre.
Desde ese momento mi relación con el Rebujas sería muy estrecha: entrevista, colaboraciones, ilusión, y todo el día en mi cabeza las palabras “REBUJAS ROCK”. Desde ese momento han sido muchas las mojaduras allí, los saltos, y los bocadillos que la gente del pueblo nos hace.
Pero sobre todo desde ese momento me siento orgulloso, orgulloso de varias cosas.
Del Rebujas, de cómo el pueblo de 290 habitantes que me vio crecer se convierte en capital del Rock, de cómo “los grandes del rock” vienen a San Mateo, de cómo se organiza (de una forma estupenda), y de cómo ya no hace falta decir “¿DONDE ESTA SAN MATEO?”, sino que toda la gente del rock de España ya lo sabe ubicar. También me siento orgulloso, de cómo se busca en los rincones para poder encontrarnos con nuestra historia.
¡¡¡SI, ME SIENTO ORGULLOSO DE SAN MATEO!!!
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1 opiniones (comentarios):
Este año lo conoceré yo :)
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